El pez rojo. Día uno
Andrés - 12-06-2005 22:57:32 | Categoria: El pez rojo
Por lo que recuerdo, y esto viene de una lectura nocturna de Muy Interesante (esa hora en la que, de verdad, preferiríamos estar durmiendo), el pez rojo es un animal doméstico que suele adornar nuestra rutina a través de un cristal. Dice la revista que no debemos meterlo en una pecera redonda, que las hay, ya que se pondrá muy nervioso. Imagínense ustedes en semejante hábitat. Es comprensible el comportamiento del pez rojo si lo encerramos en la pecera roja. He oído cosas más tristes acerca de ¿los canarios? (no recuerdo) si se les encierra en una jaula, aunque les dediquemos nuestro mejor balcón. Esas cosas se comentan como si fuera algo sobrenatural que un animal se muriese si lo sometieran a una soledad absoluta. Aunque el dueño le preste la atención de un enamorado de la ópera. (Vamos a ver: esto lo tienen que entender, si no es mejor no escribirlo. Lo que quiero decir es que mi tío J. (del que hablaré más tarde si ustedes lo desean) silba a sus pájaros. Silba. Osea, habla. Y ellos, escuchan, le responden. Como su perro o su bebé).
El caso es que ayer mi hermano H. y yo estábamos comentando algunas vicisitudes sobre el pez rojo. No se vayan a creer que H. (del que hablaré más adelante si ustedes lo desean; un chico que está viviendo la vida como si fuera un regalo, y no miento), no se vayan a creer que él y yo, un servidor, solemos hablar de semejantes cosas. El hecho es que, en una piscina, con nuestra adorable madre observándonos, con la resaca del estrés urbano todavía en nuestro sistema neurológico, explotamos las facetas más surrealistas y privadas de nuestro particular sentido del humor. Tendrían que vivirlo, señores.
Pero estaba con el pez rojo. Dice el Muy Interesante que el animalito, o carassius auratus, puede llegar a ser agresivo. A veces se le ha visto luchar con sus semejantes por miguitas de sustento alimenticio, pero normalmente es un ser civilizado al que le gusta reservarse un tranquilo rincón de la pecera, entre dos roquitas a modo de hogar. Pero si se le traslada a una pecera, y más de las que son redondas, saca el dragón rojo que lleva dentro.
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