El pez rojo. Día dos
Andrés - 13-06-2005 12:38:00 | Categoria: El pez rojo
El Día uno corresponde a varios meses atrás, cuando lo escribí. Mientras tanto, han pasado unas cuantas cosas: una enfermedad, una avalancha de cariño por parte de familia y amigos por esa razón, una dulce navidad, un bajón emocional, un viaje trasatlántico, la separación de mi novia y vuelta a resurgir. Siempre relaciono escribir con estar vivo. Y esta vez es la primera que lo intento después de mucho tiempo.Tal vez me sintiera como el pez rojo. En la pecera sin salida y color discoteca chillona. Me sentía como escribí en este extracto de aquel mini diario que ahora también transcribo:
“Día dos.
Hoy J. tiene la regla. Tiene el día rojo. Se ha levantado y ha impregnado el pasillo de su feminidad, un olor que recuerda a la vida y a la muerte al mismo tiempo. En días escarlata como este, alguien como J. se renueva, de dentro hacia fuera.
Este diario parece que fuera de otra persona. La que empezó a escribirlo el otro día. El otro Andrés. El que tenía un día rojo diferente. No miento: me compré ‘Desayuno en Tifany’s’ después de esta historia del rojo. De hecho han pasado como diez años entre mi enamoramiento con Truman y estas líneas. Los días rojos, como decía Holly Golightly, son una forma chic de expresar que estás pensativo. Holly juega en la misma liga que Holden Cauldfield y Anna Frank. Y que el Principito. Creo que esto que acabo de decir es algo que algunos escritores se pasan años para averiguar. Mi Loli (de la que otro día les hablaré) está en el banquillo de ese equipo”.
Así me sentía yo por aquella época. Ahora las cosas han cambiado. Estoy solo, más tranquilo pero con la cabeza todavía acuciada por incertidumbres. La diferencia está en que no me veo enjaulado en un mundo acristalado y sin recovecos donde refugiarme. Quizás estoy buscando el camino de salida hacia el mar.
Me voy a médico.
Comentarios (0) - Referencias (0)
Leído 222 veces