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El fuerte Comansi

Periodista jubilado en la treintena (todavía) da pasos de ciego en pos de la escritura creativa (todavía). Y la gran obra universal, paralizada (todavía).

Lugares donde perderse

Lavapiés. Es como una viñeta de Ran Xerox, una amalgama de razas y cuerpos copulando bajo el mar del cielo madrileño. Lo de copular es una licencia poética.
Formentera. Una isla que no conozco pero que me tira a la hora de desplomarme en la arena y, después, cansado de sol, desplomarme en unas sábanas blancas de un motelito al que sólo se llegue en mobylette.
Tabarca. Lo mismo pero más cerca de mi casa. Y para comer, arroz a banda. Todos los días. Hasta que el salitre y el caldo de pescado, más las gambas con sal gorda del aperitivo, me quemen la piel de los labios.
Belleville-Ménilmontant. Un oasis en el sahara de Europa. Cus-cus en una terraza, mergez a parte. Terrazas cerveceras, parisinas fumando cigarrillos de forma diminutiva. Más tarde, alguna pelea entre árabes. Nosotros corriendo cuesta arriba. Era junio. Como dice Ory: “Bajan las muchachas por los barrios del verano”.
Woolwine (Virginia). Casas de madera pintadas de blanco con sus porches abiertos hacia dentro y sus habitantes decorados con volutas y adornos de cachemir. Un oldsmobile del 78 aparcado en la puerta, y al lado un cadillac. Demasiado coche para tan poco que ver, y tan repetitivo. Pero qué pulcritud, qué obsceno bienestar geométrico.
La Habana. Humedad 25 horas al día. Jolgorio porque sí. Nadie se calla, aunque sea para pedir. Sentimentalismo rumbero. Salsa tiene la vida. Sexo porque es lo natural, y no un milagro. Tristeza veraniega.
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Referencias

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Comentarios

  1. No es mala idea hacer un recuento de lugares por donde perderse... Tal vez haga mi propia lista en mi blog en cuanto se acaben estos interminables días de cierre...

    Yo nunca he conocido La Habana, pero hay noches en las que sueño con una ciudad, y no sé por qué pienso que es ella... En mis sueños es especialmente repetitiva la imagen de un malecón, tampoco sé por qué.

    Comentario de djuna hace 4 años y 54 meses

  2. Antes de ir a La Habana, en 2000, soñaba que cruzaba en una barcaza el puerto y conversaba con dos hombres, con el malecón al fondo. Me atrae mucho esa ciudad, siempre lo hizo. A los 14 años estuve a punto de ir, un amigo del colegio medio cubano iba todos los veranos y, al volver, me contaba. Me iría a vivir, a escribir, una buena temporada, pero también me resulta triste la idea de estar yo allí, con mis dólares, mientras mis vecinos lo pasan mal. Pero me fascina aquella ciudad y aquel país. Tengo muchos amigos cubanos que vienen de vez en cuando (narradores, cantantes...) y siento que son mis hermanos. Pese a las circunstancias, políticas, económicas, están más cerca de mí que la gente de cualquier otro país.

    Comentario de Andrés hace 4 años y 54 meses

  3. Sí: ese amigo del colegio que iba todos los veranos... Gracias por tenerme presente.
    Qué decirte de La Habana, o de Cuba, después de 20 años. La marca de la insularidad no me la voy a poder arrancar (ni quiero, que conste) nunca y ahora, cuando me he decidido a tantear otros horizontes, puedo asegurarte que siempre voy a estar tentado de buscar algún momento para llegarme a esa, mi verdadera casa. Cuba no se te quita nunca del alma ni del cuerpo, te lo digo yo.
    Y algún día te enseñaré cosas que he escrito bajo el influjo habanero (casi todas las que he escrito, para qué engañarnos). No todas, por no decir que ninguna, sabe demasiado a caña de azúcar. huele a piel de mulata y suena a bolero. Mi ciudad puede despertar también sensaciones inquietantes y hasta tenebrosas, la verdad. Eso es lo que la hace mágica.

    Comentario de Ramón Soliva Dompinguez hace 4 años y 53 meses

  4. Ramón, gracias por la visita. Sí, yo también intuyo lo inquietante y tenebroso de tu ciudad, aunque sólo estuve 9 días. Edificios desconchados de Centro Habana, noches bien nocturnas, oscuridad hasta en la piel, sudor africano de mulata ceñida de blanco...
    Algún día me encantará leer tus escritos habaneros. Y también los anteriores, que los tienes, ¿verdad?

    Comentario de Andrés hace 4 años y 53 meses


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