Los Fakires
Los Fakires, soneros con solera de Santa Clara, el corazón -la ‘bomba’-, de Cuba, aparcan sus bicicletas y viajan por primera vez fuera de la isla para presentar en España su segundo disco, ‘Mi casa, su casa’.“Somos cinco negros feos al tiro”. Es lo que siempre dicen, aunque uno añadiría que no es para tanto. Es verdad que han salido de una tacada, como un buen repóquer en los dados, y que están tan unidos como una familia. Eso sí, ‘Cascarita’, el cantante, se ganó una vez el primer premio en un concurso de feos: dos botellas de ron.
Por encima de todo, Los Fakires son gente cálida, unos grandísimos músicos por descubrir en este lado del mundo. Los amantes del son cubano, de la inabarcable y añeja riqueza calorífica de la isla, están de nuevo de suerte: Los Fakires tomarán en los próximos días un avión –ellos, que siempre van en bicicleta-- para presentar el 7 de marzo en Madrid su primer disco de distribución internacional, ‘Mi casa, su casa’, y dar unos conciertos en la península y las islas Canarias.
Por el camino desde La Habana a Santa Clara, la ciudad de la Cuba central donde reposan los restos del ‘Che’ Guevara y residen Los Fakires, se extienden campos de caña de azúcar y naranjos. Algún aura tiñosa –un ave carroñera—planea sin nada que echarse al pico. Los ‘botelleros’ –autoestopistas— se pasean por el asfalto rodeados de velocidad y como Pedro por su casa. Un cartel, quizás el único que no transmite consignas revolucionarias del tipo ‘Hasta La Victoria, Siempre’, anuncia que en ese lugar se conserva el sombrero de Beny Moré.
El de ‘Cascarita’ --67 gastados años--, quien cantó a dúo con el mismísimo Moré, es un sombrero de yarey, o lo parece. Su textura de madera se confunde con el tono de la piel del artista y le sirve para cubrir un enjuto cuerpo repleto de garbo. Después de contar mil anécdotas de su ajetreada vida artística junto a sus compinches –Juan José Bringuez (saxofonista y líder del grupo, de 69 años), Gilberto Abreu (bongonsero y trompetista, 50), Felo Valdés (maracas y segunda voz, 71) y José Remié (guitarra, 63)--, ‘Cascarita’ te agarra del brazo y tararea el estribillo de la canción ‘Fuerza de voluntad’: “Para vivir hay que beber, hay que beber para gozar”. Lo dice alguien que ha tenido que dejar el ron por imperativo médico.
Otro generosamente alegre es José Remié, alias ‘Sonrisas’. “No se hace nada con la seriedad, yo trato de reírme siempre”, deja bien sentado. El espigado Remié iba en bicicleta cuando, el día de este encuentro –una jornada del húmedo diciembre pasado-- empezó la búsqueda de Los Fakires por Santa Clara. Habían terminado de rodar un vídeo musical en El Mejunje, un local en el que se dan cita el rock, el ‘feeling’ o el son y donde Los Fakires tocan cada viernes. En la grabación aparece ‘Cascarita’ enseñando a los niños a bailar el danzón y el quinteto saliendo de paseo en un Chevrolet Impala de 1959 por las callejuelas de su ciudad, donde son muy queridos. Y, tras dos días de trabajo, ese mediodía se habían desperdigado. Tras una rápida persecución telefónica y una comida en un ‘paladar’, Los Fakires acuden a la cita.
“Lo bueno no pasa”, piensa Remié, sintetizando el quehacer del grupo. “Ahora hay más recursos y posibilidades de superarse. Antes había que luchar mucho, no era fácil. Pero ya se está valorando la música antigua”, comenta ante un plato de carne de cerdo, arroz y frijoles. “Cascarita’ tiene ‘bomba’ y nosotros lo hacemos bien, sin pecar de música sensacionalista”, ilustra.
“La ‘bomba’ es cantar con sentimiento, con corazón. Nada de bobería sino ponerle parte de ti, que se sientan las canciones. Los boleros, como se deben cantar, interpretándolos”, especifica ‘Cascarita’, un torbellino en directo que escenifica lo que él llama su “pasillito”: adelante y atrás. “¡Y candela!, ustedes, arriba, ‘berabebebarabá’, la alegría, ¿sabe? Para que todo el mundo esté en movimiento”, cuenta esta onomatopeya humana.
Después de diversas formaciones –incluida una big band-- y más que curtidos en salas de fiestas, hoteles, peñas, casas de cultura y parques públicos, Los Fakires se reunieron como quinteto hace 13 años y poseen dos discos, el primero con la discográfica Magic Music y el segundo --de un total de tres CD contratados por el sello Línea 1—es el que se lanza ahora al mercado.
Consideran esta oportunidad promocional como una segunda juventud, les llega cuando otros pensarían en la jubilación. “Por la vejez no hay problema. Nos queda aquello de que el Compay Segundo es el que nos ayuda. Surgió a los 90 años y todavía a mí me faltan 21, así que yo aspiro a eso”, dice Bringuez.
Están subidos al carro fulgurante arreado por el creador del ‘Chan Chan’ –una canción que ellos han versioneado en ‘Mi casa, su casa’--, además de por el éxito de Buena Vista Social Club, con quienes han compartido escenario. Y sobre todo, ostentan el ímpetu del son, el género enrraizado en la isla. “El son, desde que arrancó en el Oriente cubano y luego fue trasladado hasta La Habana, se ha ido transmitiendo mundialmente. Quisieron opacarlo y se llegó a la famosa salsa, que no es más que nuestra música pero con un arreglo más sofisticado”, asegura Bringuez.
“El son es una música cadenciosa, penetrante, y llega, llega”, continúa. “Los compositores de la música tradicional cubana de los años 30, 40 o 50 no te hacían una canción por hacerla, tenían que tener un motivo, un mensaje. Ahora todo es abstracto, no hay nada, es una cosa sintética, ficticia”, indica para defender la vigencia de los autores de siempre, como los de su disco: Miguel Matamoros, Raspindey o Moré.
“Lo que se escribe ahora no dura”, opina. “Hay canciones del 95 que ya no se oyen. Me he puesto a analizar las agrupaciones de jóvenes: les quitas el cantante y todas son iguales”, mantiene Bringuez.
El poso musical de Los Fakires es sólido y su voz solista tiene una personalidad única. ¿De dónde le sale la energía a ‘Cascarita’? “Fíjate, ni yo mismo sé de dónde”, y recuerda que su nombre y maneras se las tomó prestadas de niño al verdadero ‘Cascarita’, Orlando Guerra, un surrealista personaje de la radio cubana: “Cascarita’, ¿de qué vienes disfrazado hoy?, le preguntaban. ‘De cocodrilo, para botar el drilo y quedarme con el coco”, se ríe el cantante, otro improvisador nato.
“Nosotros tenemos un número en nuestro espectáculo –dice Bringuez--, que decimos: ‘Cascarita, qué feo manda usted’. Entonces, él improvisa y dice que va a hacer una película con Frankestein y va a invitar al Hombre Lobo”.
Dentro del disco de Los Fakires, 14 sones, guarachas o boleros, llama la atención la letra de ‘Fuerza de voluntad’. “Fuerza de voluntad le pido a Dios, estar mucho tiempo sin beber. Pero siempre me pasa igual, cuando me doy el primero ya no me puedo aguantar. El segundo es más sabroso, el tercero es delicioso y la vida hay que gozar”, te canta ‘Cascarita’ sujetándose a tu brazo, pasito a pasito.
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que es es todo esto
Comentario de luis mejia hace 3 años y 45 meses