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El fuerte Comansi

Periodista jubilado en la treintena (todavía) da pasos de ciego en pos de la escritura creativa (todavía). Y la gran obra universal, paralizada (todavía).

Misteri d'Elx

La ‘Festa’ o ‘Misteri d’Elx’ es considerado el monumento teatral más importante del Occidente cristiano. Se trata de la única representación que se ha venido celebrando con continuidad desde hace 500 años –mediados del siglo XV--, gracias a un privilegio del papa Urbano VIII. El historiador Cristóbal Sanz la situó en el año 1265, año de la conquista de la ciudad por Jaume I, aunque no pudo comprobarlo.
Pero, por si fuera poco, el drama sacrolírico sobre la muerte, asunción y coronación de María es la fiesta mayor de un pueblo, el de Elche, en honor a su patrona. Todos los meses de agosto y cada dos años en otoño --como ahora los días 29 y 30 de octubre y 1 de noviembre, coincidiendo con el Festival de Música y Teatro Medieval-- un grupo de 250 ciudadanos de a pie destapa su identidad, entre cohetes, loas a la ‘Marededéu’ y una lluvia de oropel, a través de un espectáculo rebosante de pasión popular y devoción religiosa.
Don Ginés Román –un cura de cabello blanco, vestido de negro y sin alzacuellos-- se ha citado con Manolo Ramos, el ‘mestre de capella’ (director musical) del ‘Misteri d’Elx’. El lugar de la reunión es una habitación con tres sillas, un perchero y un equipo de música de la segunda planta de la Casa de la Festa, antiguo hospital de la Caridad y actual lugar de ensayos y vida social de los cantores de la ‘Festa’, que es como en Elche se conoce su drama asuncionista, su joya medieval viviente.
Ramos, 32 años, 9 de ellos como responsable máximo de la vertiente lírica del Misteri, invita al ‘mestre’ honorífico a que escuche sus variaciones sobre los preludios de Óscar Esplá. Ese compositor alicantino se ocupó, en 1924, de devolver parte de la pureza original a la partitura de la representación.
“Esplá incorpora al Misteri melodías contemporáneas e impone su estilo”, comenta don Ginés. “Sí, el del siglo XX –concuerda el joven director--. Fue vanguardista en su tiempo, junto con Albéniz o Granados quiso romper barreras”, le dice Ramos antes de que el sacerdote matice: “Nos carteábamos y, en una ocasión, don Óscar me pidió que, si veía cosas en su reforma que pudieran chocar con la tradición de Elche, se lo dijera. Tenía la idea de que el ‘Misteri’ es una obra de todos los que en él han participado, una música que tiene mucho del sentimiento de un pueblo”. Y él está de acuerdo con esa perspectiva.
“Yo tengo la idea de que en el ‘Misteri’ estamos para ir depositando cosas, porque dentro de 5 años vendrán otros”, indica Ramos, quien asegura que no ha dejado de escuchar la banda sonora de su ciudad ni un solo día desde que era un párvulo.
“Inaugura esta clásica fiesta la tradicional Alborada (…). Ya durante todo el día 13 de agosto, presenta Elche inusitado movimiento (…). Es la ‘nit de l’albà’. Confuso rumor percíbese en todos los terrados. Al majestuoso firmamento, casi siempre limpio y tachonado de fulgurantes luminares, ascienden rápidos miles de cohetes”. (‘Historia de Elche’, Pedro Ibarra, 1895).
A todos los actores, laicos o creyentes, les liga una veneración desmesurada por la ‘Festa’. “A mí me venían llorando porque les decía: ‘Hoy no actúas’. Hay cantores que no salen por salir, sino porque lo sienten. Por ello darían lo que fuera”, dice don Ginés, el ‘mestre’ desde 1955 a 1964.
Por la ‘capella’ (colectivo de cantantes no profesionales) han pasado ilicitanos de toda condición, oficio e ideología. Los obreros, los trabajadores de la industria del calzado predominante en Elche, han sido el motor de la ‘capella’ durante años. En la actualidad, son gente con una media de edad menor y, como corresponde a los tiempos, hay universitarios.
El ‘mestre’ de los años posteriores a la guerra civil, Pascual Tormo, acudía a la cárcel para sacar cantores encerrados por motivos políticos. “Lo más curioso de la ‘Festa’ es que ha tenido de San Juan a un iconoclasta, apocalíptico y anarquista como Sixto Marco”, comenta el director de teatro Antonio González.
Muchos coinciden en que el Misteri se canta cada vez mejor, aunque hay quien discrepa. Antiguo futbolista, alpargatero y primer oficial de notaría, Sixto Marco se metió a pintor surrealista y fue cantor desde los 21 años. A los 84, después de haberse dejado la piel en cada interpretación del San Juan durante 27 años, hace ahora de abogado del diablo: “Hoy es una fiesta muy descafeinada. Hay cantores que, con todos los respetos, deberían colgar los hábitos. En cuanto a ética y estética, la ‘Festa’ tiene necesidad de un repaso”.
“El exceso de cariño produce contrapartidas matrimoniales –advierte Sixto Marco--. La ‘capella’ se ha convertido en un ‘bunker’, ya es hora de que la gente que se la patea se enseñe la ‘Festa’. Y, que quede claro, no quiero que el ‘mestre’ se vaya. Pero, a veces, en vez de interpretarse el consueta (librito con música y anotaciones escénicas), se canta ‘La Parrala’: unos dicen que sí y otros que no”. Marco cree que la confusión actual es que “el ‘Misteri’ tiene momentos espectaculares, de empuje, pero también intimistas, de cariño y amor. No todo pueden ser truenos y vivas a la Marededéu”, argumenta.
Joaquín Serrano, presidente del Patronato Nacional del ‘Misteri’ desde hace dos años, explica que “a nuestros responsables artísticos se les puede exigir una preparación profesional, por eso viene bien que músicos entendidos como Jordi Savall digan que, lo que se hace, no está ni mucho menos mal”.
“Cuando llegan los días de las representaciones, se magnifican una serie de aspectos. Para mí, lo importante es la continuidad del ‘Misteri”, comenta Joan Castaño, archivero y ‘mestre de ceremonies’ (responsable de la mecánica escénica). “Habría que pensar que la ‘Festa’ es el trabajo de más de 200 personas, que cobran un dinero simbólico. El problema es que se está cambiando el espíritu. Para algunos era la fiesta comunitaria de la ciudad, en la que unos cantaban y otros eran tramoyistas. Ahora se ha transformado en un espectáculo. Se la critica –protesta-- como si fuera una ópera”.
“Entra (…) San Juan, a quien la Virgen ha legado aquella palma misteriosa del cielo descendida, encargándole que la lleve delante de ella, cuando su cuerpo sea conducido a la tumba, y el discípulo amado, besándola y poniéndola sobre su cabeza en muestra de veneración, exclama: “¡Ay triste vida corporal! ¡Oh mon (mundo) cruel tan desigual (…)”. (Historia de Elche)
El ‘Misteri’ es, sobre todo, corazón, convivencia, exaltación y duelo. Y otras muchas cosas. Antonio González, director de la compañía La Carátula, con 36 años de labor teatral en Elche, expone que “la ‘Festa’, desde el punto de vista de la puesta en escena, se adelanta en siglos a las innovaciones de los teóricos y prácticos del siglo XX: Artaud, Brecht o Grotowski”.
La basílica de Santa María –un edificio barroco del siglo XVII-- es, por unos días, un espacio escénico múltiple en el que la acción se desarrolla entre el público, también para el que vive la función en la calle los días de puertas abiertas. El millar de personas del interior del templo asiste a la bajada desde la cúpula –cubierta por un telón que representa el cielo-- de unos artefactos aéreos (la Mangrana –con forma de granada--, el Araceli y la Coronación) desde los que se entonan cánticos enmarcados por el vibrante pespunte del órgano.
“Lo más importante –continúa Antonio González--, es que el ‘Misteri’ es teatro vivo que ha ido evolucionando desde la liturgia mariana más sencilla hasta el barroquismo actual. Y lo ha hecho por acumulación innovadora pero respetuosa con la tradición”.
El estandarte cultural ilicitano ha variado, aunque no en lo esencial. Antes, el arcipreste de Santa María, avisaba con un pañuelo desde el ‘cadafal’ (el tablado instalado sobre el altar) para que descendieran los aparatos. En la actualidad, se utilizan teléfonos móviles y ‘walky-talkies’. Antes, la existencia del ‘Misteri’ corría de boca en boca. Ahora, además, se realizan sesudos estudios académicos y se difunde por Internet (www.alc.es/misteri).
Ha permanecido intacto en aspectos como la ausencia de mujeres: la María y su séquito --María Jacobe y María Salomé-, así como los ángeles, son niños debido a que en la Edad Media se prohibía que las mujeres actuaran y, especialmente, en el interior de las iglesias. “Es una tradición que se ha mantenido durante siglos y habrá que ver si vale la pena plantearse romperla –piensa Joan Castaño--. Los cambios siempre se han producido por motivos de supervivencia. Por ejemplo, cuando no había curas para los personajes de San Pedro, el Padre Eterno y el Ángel Mayor del Araceli (ancestralmente encarnados por sacerdotes), los hacían laicos”.
La escolanía del ‘Misteri’ forma 70 voces infantiles de varones, pero también acoge a un grupo de niñas que, si bien cantan en conciertos, nadie cree que un día lleguen a vestirse de Virgen María. “Aunque parezca una tontería y vaya en contra de nuestros principios, lo tenemos que mantener así”, confirma Joaquín Serrano.
“Contemplamos el espíritu medieval de las representaciones”, indica Magdalena Campello, presidenta de la comisión de Representaciones del Patronato. “No tiene sentido que queramos que al ‘Misteri’ lo nombren Patrimonio de la Humanidad y, a la vez, nos carguemos su singularidad. Y eso que yo me considero bastante feminista”, añade.
El ‘Misteri’ presentó una candidatura conjunta con el Palmeral de Elche para ser designado con esa distinción por la Unesco. Su carácter de bien inmaterial, provocó que se quedara en un mero intento. “Aquí se tiende a perseguir reconocimientos oficiales, pero fuera de ello, el ‘Misteri’ posee suficiente prestigio. No tiene ningún desperdicio, lo analices por el lado musical o por el teatral”, exclama Serrano. Políticos como Jordi Pujol, Eduardo Zaplana o Joaquín Almunia, actores como Núria Espert o José Sacristán, además de la Reina y la infanta Elena, han sido testigos de su riqueza.
La que sí prosperó fue la tramitación del bosque ilicitano como Patrimonio de la Humanidad. En cambio, la ‘Festa’ aspira, por segundo año, al premio Príncipe de Asturias. Y mientras tanto, sigue disfrutando de su condición de Monumento Nacional desde el decreto firmado, el 15 de mayo de 1931, por el presidente de la II República, Niceto Alcalá Zamora.
“(…) Entre nubes de oloroso incienso y copiosa lluvia de perfumadas flores, comienza entonces a ascender el pintoresco grupo, llevando dispuesta la imagen de modo que pueda ceñírsele la imperial corona, mientras que los ángeles, cantando un coro triunfante, el órgano, la música, las salvas, las campanas y el silencioso himno que rebosa de todos los corazones, forman el indescriptible concierto que acompaña a la Virgen en su gloriosa Asunción (…)”. (Historia de Elche)
La descripción que hace Pedro Ibarra –uno de los mayores difusores del ‘Misteri’ entre la intelectualidad de su época-- del momento culminante de este fenómeno artístico e histórico puede ser corroborada los días 11, 12 y 13 de agosto (ensayos generales), así como las jornadas del 14 (la ‘Vespra’, o primera parte) y 15 (la segunda parte o ‘Festa’) de ese mes.
Las representaciones de otoño –este años se celebra el 50 aniversario de la proclamación por Pío XII del dogma del misterio de la Asunción-- van acompañadas, desde 1990, por la programación del VI Festival Internacional de Música y Teatro Medieval, que toma plazas y teatros, alberga farsas, sermones, recitales, desfiles y recibe a estudiosos de todo el mundo.
“El Misteri es el resultado de un esfuerzo humano y divino –dice, a modo de punto y aparte, don Ginés Román--. Es milagroso que todos los años se haga. Milagro… no sé de quién, pero lo es”.
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