Viejo periodismo
Perdón por haber colocado de golpe y aquí a la vista ocho de mis antiguos artículos (1999-2003). Tiene su porqué la cosa. En aquella época en la que pasé de ser periodista de “a pieza”, a reportero trasatlántico inédito y luego a entrevistador estrella con más de un millón de lectores (yo creo que más bien miraban sólo las fotos), y más tarde a currante que podía pagar facturas pero le encargaban lo más garbancero... bien, en aquella época, me mandaron, ordenaron y sometieron a escribir como quería el jefe (el último, un pseudoprogre intrigador y mesiánico que no dudaba de poner su foto en artículos suyos, como si fuera más importante que Saramago). Fue muy fuerte cuando me ordenó: “Escribe como yo”. Salvo contadas excepciones que pude hacer lo que quise, el peso de tener que escribir como otro que, por otro lado, te procura las habichuelas, me inmovilizó durante una buena temporada. Poco a poco fui descubriendo mi propio estilo y, cuando me di cuenta de que el jefe no leía su propia revista, me solté la melena, relativamente (era un medio nacional). Ahora, tras unos años de retiro voluntario, de búsqueda del equilibrio vital a garrotazos, he decidido colgar esto en mi blog para resarcirme y reconciliarme con mi pasado. Ahí están algunos de mis artículos, tal y como yo los envié, sin tachaduras ni censuras. Reconozco que no son lo más innovador ni brillante del mundo, pero es que en esa época yo estaba algo agarrotado. Aún así tienen su qué. Me gustaría publicar algún libro de nuevo periodismo hispano, como hizo Rolling Stone con el yanqui. Sigo creyendo que los reportajes o entrevistas son una forma de literatura, sólo que en los medios impresos no se permiten muchas frivolidades. Con excepciones: llámese Millás y su Proyecto sombra, que fue un hito en el periodismo patrio.Comentarios (0) - Referencias (0)
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