75.50 por un mundo de piruleta o Cómo quedarse con la boca abierta sin que nadie te introduzca una chocolatina
Andrés - 27-08-2005 21:46:46 | Categoria: Diario a botepronto
Iba yo al cine cuando se me ha ocurrido, feliz como estoy, comprarme un pantalón y una camisa nuevos (temporada de otoño). Una vez dentro de la sala me terminó de arreglar lo que vi.Si no hubiera sido por los cuatro abuelos perennemente acostados en una cama, hubiera sido por otra cosa. Por los diálogos aparentemente absurdos, la atmósfera intemporal, el daltonismo visual, la preponderancia del chocolate o ciento veintiséis detalles más que impregnan la película de un aroma y un sabor propio de tienda de chucherías galáctica.
‘Charly y la fábrica de chocolate’ es una invitación a lo surreal y fantástico en un tiempo en que los niños lo pedían a gritos (sus padres, muchos de ellos, ya los damos por perdidos). De hecho, los infantes de la película reúnen algunos de los más codiciados pecados capitales: ¿avaricia, envidia, lujuria, gula?
Tim Burton vive imaginando cuentos y fábulas sencillas que traspasan esquemas y se cuelan en la biblioteca pública, hoy llamada multicines de centro comercial. Ha adaptado la novela de Roald Dahl y la ha hecho suya (como suponemos que hará con Helena Bonham Carter, su señora esposa y dickensiana madre de familia en esta hermosura de película).
-La leche batida, para estar agitada adecuadamente, debe hacerse así –dice el dueño de la fábrica de chocolate Willy Wonka, un Johnny Depp histérico (no tanto como en ‘Piratas del Caribe’) y genial (como siempre) que recuerda al Michael Jackson de Neverland (¿un loco excéntrico que atrae niños a su parque de atracciones particular?).
-Eso no tiene sentido –dice la niña repipi y malcriada al ver una vaca siendo meneada por una maquinaria inverosímil con la ayuda de unos enanitos todos iguales entre ellos, los umpalumpas.
No recuerdo más diálogos absurdos, pero era uno detrás de otro, todos de ese estilo. Divertidísimo. Parafraseando mi propio título, como para quedarse con la boca abierta sin que nadie te introduzca una chocolatina.
Así que, resultado de la tarde: una camisa y unos pantalones nuevos, 70 euros, una entrada de cine, 5.50. Sales de ahí como un niño con camisa y pantalones nuevos.
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Yo la ví el viernes, mi hija dijo "Está de lo más fumada" (está loca), mi hooligan no paró de cantar a grito pelado "Willy Wonka, Willy Wonka" como doscientas mil veces (bien lindo el niño) jeje
A mí me gusta sentirme niña, ir al departamento de juguetes, tener presente que algún día pisé un charco de agua, que me comí la tierra, que rayé las paredes. Creo que mientras tengamos eso en mente, siempre será emocionante estrenar unos pantalones y una camisa.
Besitos de Lunes y que sea una semana dulce como chocolatina !Comentario de Mary Carmen hace 4 años y 52 meses
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Gracias, doña MC, lo mismo le deseo.
Pisaré los charcos, pero la camisa y el pantalón nuevos me los reservo bien limpitos y planchaditos para cuando venga mi nuevo amor, que ya no es una niña, aunque sea mi niña. Y no creo que le parezca de adultos ver a un treintañero lleno de barro y dibujando en las paredes mientras la espera en el aeropuerto.Comentario de Andrés hace 4 años y 52 meses