Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El fuerte Comansi

Periodista jubilado en la treintena (todavía) da pasos de ciego en pos de la escritura creativa (todavía). Y la gran obra universal, paralizada (todavía).

“Si la guerra fue una hora de TV, aquí se vieron cinco minutos”

Diego Miralles, ilicitano nacido en 1970, sabe lo que es una guerra, y una catástrofe natural. Conoce de cerca la muerte, la barbarie. Ha visto imágenes que reflejan el límite, el horror, la cara más oscura de la experiencia humana. Son instantáneas que nadie ha presenciado en esta burbuja de (supuesta) protección que llamamos Occidente y que él conserva como un tesoro, como la prueba de que él estuvo allí y puede contarlo. Podemos definirlo como un reportero de guerra, un asiduo de un espacio físico y mental que alguien llamó ‘Territorio comanche’. Es en definitiva, un periodista.
El año pasado, tras su experiencia en Irak trabajando como responsable de la única unidad móvil de retransmisión, vía satélite, que permaneció en Bagdad durante la invasión de Estados Unidos, le concedieron el prestigioso premio Ortega y Gasset de periodismo y el galardón ’12 meses, 12 causas’, otorgado por Tele 5.

En el bar Luis, del Centro Social de Perleta-Maitino, la pedanía ilicitana en la que vive junto a su mujer y sus dos hijas, de dos y cinco años, Diego Miralles desmenuza la infinidad de veces que ha viajado por el mundo en los últimos diez años. La calma que se respira en el Camp d’Elx y la simpatía con la que le acogen sus vecinos quedan muy lejos del drama que él no duda en relatar de una forma generosa. Tal vez su rostro curtido, whisky y cigarro rubio en mano, es lo único que conecta con ese pasado épico.
Lleva con la cámara al hombro desde que era un chaval. En el año 1984 comenzó a trabajar para la extinta Televisión Ilicitana y en los primeros pasos de TeleElx. En 1989, se fue a Madrid para cumplir con el servicio militar y pronto recuperó su vocación periodística, colaborando con Europa Press TV y TVE.
Más tarde, montó (técnicamente hablando), para la empresa Frames, delegaciones de Tele 5 en Alicante, Murcia, Valencia, Castellón y Palma de Mallorca. Trabajó en programas como ‘Misterios sin resolver y ‘La máquina de la verdad’, sin dejar nunca de lado los informativos. En ‘Luz roja’, presentado por Elena Ochoa, aprendió bajo las órdenes de Chicho Ibáñez Serrador, el gurú de la televisión española.
A partir de 1994, se alió con el periodista vasco Jon Sistiaga para recorrer casi toda Sudamérica y Centroamérica. Entre otros reportajes, incursionaron en la jungla colombiana para grabar el desmantelamiento de un laboratorio de cocaína que producía 1.800 kilos diarios. “Para llegar al laboratorio de coca estuvimos seis horas pateando la selva. La policía colombiana entraba a quemarlo, lo cual era más peligroso ya que los narcos aguardaban para volarlo con cuantos más policías dentro mejor”, recuerda.
Ha conocido a los guerrilleros de las FARC colombianas y a los insurgentes zapatistas del Subcomandante Marcos en Chiapas (México). “Tengo tres pasaportes llenos de sellos de países de todo el mundo”, sintetiza.
El relato de Diego salta de una punta a la otra del globo: “En Sudán, un país en guerra civil desde hace más de 30 años, estuvimos en el campo de refugiados más grande del mundo. Era tan grande que había guerra incluso dentro del propio campo de refugiados”.
Pero no sólo ha acudido a conflictos bélicos. Entre otros cometidos, ha sido responsable técnico del mundial de fútbol de Corea y Japón. Proporcionaba la señal ‘pool’ para las televisiones que no tenían los derechos de emisión, que eran de Antena 3. Y, algo que le toca sentimentalmente, se encargó de una serie sobre patrimonios de la humanidad encargada por la UNESCO para la cadena japonesa KBS. Entre otros, hizo los documentales del Misteri y del Palmeral.
P: Luego está la guerra de Irak, que marca un antes y un después en tu trayectoria.
R: Sí, me han concedido, sin tener el título de Periodismo ni el de Imagen y Sonido, dos importantes premios. Fueron 23 días entrando en directo con más de 37 países de los cinco continentes. Aunque en Irak estuvimos 62 días en total, adonde me fui con 600 kilos de material y un equipo de personas (un productor, un ayudante de producción, un operador de satélite y yo, como responsable técnico y operador de cámara) enviado por Mediapro, una de las empresas españolas más grandes en unidades móviles vía satélite. Hacíamos jornadas laborales de 22 horas.
P: Aún así, ¿se podía reflejar toda la magnitud de la guerra?
R: Yo tengo guardadas más de cuatro horas de imágenes que no han sido emitidas, todo lo que se nos recortaba a nivel interno, por el Gobierno de Irak, y externo, desde España. Si la guerra ha durado (digamos) una hora de televisión, vosotros os habéis enterado de cinco minutos. Allí debíamos pedir permiso hasta para poder hacer una llamada a tu familia. Los primeros días nos precintaron hasta la ropa. Teníamos al lado todo el día a una persona del ministerio de Información iraquí, o sea, un espía. Apuntándote con un Kalashnikov, te decía lo que podías emitir y lo que no. “Por tu seguridad, te aconsejo que esas imágenes no salgan de Bagdad”, señalaba. Y te lo decía muy claro porque hablaba muy bien español, fue traductor de Sadam. Me di cuenta de que le gustaba el whisky y, al cabo de unos vasos, de esa manera podíamos pasar alguna imagen que otra.
P: ¿Cuál es tu opinión sobre la guerra de Irak?
R: Yo nunca me quiero involucrar, sea una guerra o un desastre natural. Mi trabajo es la imagen, quiero contar la pura y dura realidad. Quiero ir lo más neutro posible. Por otro lado, yo vi muchas casas en Irak que no tenían retrete, mientras que en los palacios de Sadam, que han salido en la tele, los aseos eran de oro. Además, los terroristas suicidas que venían a inmolarse se alojaban en el hotel Palestina, con la prensa internacional.
P: ¿Crees que el asesinato del cámara José Couso fue premeditado?
R: Tengo en mi poder las imágenes del tanque americano cuando disparó, me las trajeron los periodistas franceses. Puede que los militares de Estados Unidos dispararan para avisar, pero sabían de sobra que estábamos en el Palestina. Couso era un amigo, trabajamos muchos años en Tele 5. Poco antes de su muerte, me dijo: “Estamos en una guerra, Dieguín. Pero esta no es una guerra normal, aquí hacemos Historia”. La Historia la hizo él. Todavía conservo la llave de la habitación de Couso, yo fui el último en cerrarla. En fin, cuando acudes a una guerra sabes que no vas a un desfile de Versace.
P: Los reporteros de guerra, ¿estáis hechos de una pasta especial? Arturo Pérez-Reverte contó cómo son ese tipo de periodistas.
R: Puede que estemos hechos de una pasta especial, pero no él. Él iba por Bosnia con un 4x4 de TVE blindado, y muchas veces se quedaba en el hotel. Pero bueno... Sí que nos encontramos siempre los mismos. Si ahora tengo que salir para Haití, me voy a encontrar al 90 por ciento de los que estuvieron en el terremoto de Armenia o el de El Salvador, por ejemplo. Estamos hechos de una pasta o de un tragar saliva duro.
P: ¿Hay manipulación en la televisión?
R: A mí me han llegado a decir: “Eso no lo envíes que puede herir la sensibilidad del espectador”. Y yo, contestarle: “¿Quieres que me dé la vuelta con la cámara y grabe unos jardines?”. Cuando hacíamos noticias para la Forta, la red de canales autonómicos, no tenía nada que ver una noticia de una televisión con la de la otra, una vez montadas y emitidas según las pautas que cada cadena daba.
Diego Miralles se queda con el recuerdo de su trabajo en Irak o cuando recibió felicitaciones desde Hispasat por haber dirigido 2.500 directos, sin ningún problema. O aquel día que tuvo saltar por encima de un tanque norteamericano para salvar unos cables de televisión. “El peor día fue cuando entraron los americanos en Bagdad, era un directo por minuto. Salía Jon Sistiaga y entraba Ángela Rodicio, se vio en Tele 5 y TVE a la vez. Siempre habíamos dependido de la CNN o de la BBC, pero esta vez Irak ha sido la única guerra en la que se ha hablado español”.
Leído 691 veces

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


El fuerte Comansi © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009